29 de septiembre de 2026 · Actualizado 29 de septiembre, 21:55 · gadesgadir
El fichaje que el Cádiz tuvo una temporada entera en Primera sin poder jugar
Estaba en la plantilla, con dorsal y ficha, entrenaba cada día con el primer equipo y viajaba a todos los partidos. Lo único que no podía hacer era jugar. Y no por decisión del entrenador.
En la plantilla del Cádiz de Primera de la temporada 2005-06 hay un nombre con dorsal, con ficha y con cero partidos: Javier Acuña, paraguayo, delantero, número 17. No jugó ni un minuto en toda la temporada, y no fue porque el entrenador no quisiera.
Acuña acaba de contar su historia en el pódcast Offsiders, y merece la pena recogerla, porque es una de esas rarezas que solo pasan una vez.
Cómo llegó
Nació en Encarnación (Paraguay) el 23 de junio de 1988 y lo suyo, dice, era el baloncesto: jugaba de base, idolatraba a Michael Jordan y llegó a rechazar una prueba con el Olimpia por no perderse un torneo de basket. Acabó en el fútbol casi por descarte y con trece años ya vivía en la capital, en una habitación con otros cuatro compañeros.
Con quince debutó en el primer equipo del Olimpia. Con dieciséis fue el máximo goleador de un Sudamericano de su categoría, y ahí lo vieron. Según cuenta, en la puja estuvieron Real Madrid, Juventus y Milan, y el Cádiz se lo llevó pagando un millón de euros. Él tenía dieciséis años y el club paraguayo, problemas económicos.
Llegó en febrero, con el Cádiz tercero en Segunda. El equipo acabó subiendo a Primera.
Y entonces llegó la norma
Ese mismo verano la FIFA aplicó una regla que prohibía jugar en Europa a los extranjeros menores de dieciocho años sin doble nacionalidad. Acuña cumplía dieciocho el 23 de junio de 2006, es decir, el día en que terminaba la temporada.
Resultado: un año completo en la plantilla de un equipo de Primera División entrenando a diario y sin poder competir. «Me frenó mucho», reconoce.
El club lo cuidó a su manera. Lo llevaban a todos los partidos de fuera y entrenaba con el grupo a las órdenes de Víctor Espárrago, con Luis Soler de segundo y con un preparador físico que años después trabajaría con Guardiola: Lorenzo Buenaventura. Era uno más en todo menos en lo único que importa.
El Cádiz descendió aquella temporada. Y fue entonces, ya en Segunda y con dieciocho años cumplidos, cuando por fin debutó: 23 partidos y 2 goles en la 2006-07, los únicos que llegó a jugar de amarillo.
La noche en la que se llevó una paliza y la culpa
Cuenta también un episodio que dice mucho de lo que es aterrizar con dieciséis años en una ciudad pequeña siendo el fichaje caro. A los pocos meses de llegar salió a cenar con su madre y su hermano pequeño, se quedó un rato con unos conocidos cerca del Carranza y acabó rodeado y en el suelo por una discusión absurda sobre una mirada.
Al día siguiente, según su relato, la versión publicada fue que Acuña se había liado a golpes de fiesta y borracho. «Yo no bebía alcohol, no probé el alcohol hasta los 23 años», dice.
Aun así, de Cádiz habla bien y sin peros: llegó a estar a punto de comprarse una casa allí y dice tener «mucho cariño a la gente de Cádiz».
Lo que vino después
Del Cádiz salió al Salamanca y de ahí al Real Madrid Castilla, donde se ganó el apodo. Un compañero uruguayo le dijo que parecía un miura y el mote se quedó: el Toro.
Llegó a entrenar con el primer equipo del Madrid con Pellegrini y a estar en una convocatoria. Y ahí empezó la otra parte de su historia: se rompió el cruzado tres años seguidos, en noviembre, en octubre y en pretemporada, la última en su segundo día de entrenamiento en el Girona. Con veintitrés años llevaba tres ligamentos cruzados rotos. Después llegaron otros dos.
Aun así siguió: Recreativo, Girona, Watford, Osasuna —donde por fin debutó en Primera—, Olimpia, Mallorca, Numancia, Tailandia, Albacete, Hércules y la Gimnástica Segoviana, entre otros.
Hoy tiene 38 años y sigue jugando. Cuenta que una noche, después de la peor recuperación de todas, llegó a decir en voz alta que se retiraba, y que a los pocos segundos se corrigió a sí mismo: «No me puedo retirar. A mí una lesión así no me puede retirar».
El relato personal es el que él mismo hace en el pódcast y no hemos podido contrastarlo punto por punto: el millón de euros del traspaso, el interés de Madrid, Juventus y Milan y lo que se publicó tras aquella noche en Cádiz son su versión. Lo que sí está verificado es lo que sostiene la pieza: su ficha con dorsal 17 en la plantilla de Primera de 2005-06 sin un solo partido, el descenso de aquel año con Espárrago en el banquillo y sus 23 encuentros con 2 goles en la 2006-07.
Información original: Offsiders.
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