28 de septiembre de 2026 · Actualizado 28 de septiembre, 22:00 · gadesgadir
Kopotun cuenta su gol: el aviso del entrenador de porteros y el pase que Ibon ya había intentado
Dos días después del 1-1 en el Heliodoro, el autor del gol se sentó a explicarlo. Y lo que contó no fue una intuición: fue una jugada preparada, un pase ensayado y el informe de un entrenador de porteros.
El 1-1 del Heliodoro se contó el sábado como suelen contarse estas cosas: pase de Ibon, desmarque, definición. Dos días después, el que lo marcó se sentó a explicarlo con detalle, y la versión que sale no es la de una jugada improvisada.
El pase no fue el primero
Lo primero que aclaró Vladys Kopotun es que aquel balón entre centrales no salió de la nada. Él e Ibon Sánchez habían hablado antes del partido exactamente de ese tipo de pase, y el extremo ya lo había intentado minutos antes sin que saliera.
«Ibon justo antes hace un pase igual», contó. En aquella primera no hubo suerte; en la segunda, sí: «Conseguimos romper la línea defensiva y me quedé mano a mano».
Conviene subrayar lo que eso significa, porque es justo el problema que el Cádiz arrastra todo el curso. El equipo no tiene dificultades para tener el balón; las tiene para amenazar el espacio de detrás. El sábado hubo dos intentos de lo mismo en pocos minutos, y uno acabó en gol.
La duda del fuera de juego
Durante la carrera pasó otra cosa que desde la grada no se ve. Kopotun notó que la última línea tinerfeña se adelantaba y pensó que podía estar en fuera de juego.
«Noto cómo el defensa tira la línea y digo: cuidado», relató. Su decisión fue seguir: «Veo que nadie pita nada y digo: yo la meto, y luego ya veremos si es por el juego o no lo es, pero lo importante era meterla».
El informe del entrenador de porteros
Y aquí está lo más revelador de la entrevista. Kopotun explicó que lo primero que sintió fue tranquilidad, y que esa tranquilidad venía de una charla previa: el equipo había analizado al portero del Tenerife y el entrenador de porteros del Cádiz, al que se refirió como Santi, les había dado una instrucción concreta.
El aviso, según el delantero, era que el meta local «aguanta, no suele ser agresivo», es decir, que no iba a salir a achicar. La conclusión práctica que les dio fue esperar y acercarse: si el portero se queda parado, «tienes más portería».
Eso explica la definición, que a primera vista pareció una decisión rara. Kopotun no cruzó el balón: lo metió por dentro, al palo más cercano. «Definí al primer palo porque era donde vi el hueco».
Lo que dijo del cambio de entrenador
La parte más delicada de la entrevista llegó cuando le preguntaron por qué el equipo no gana. Su respuesta apuntó, con cuidado pero sin esconderse, al relevo en el banquillo.
«Por desgracia tuvimos ese cambio de entrenador, en el sentido de que tenemos que aprender conceptos nuevos», dijo, y añadió una obviedad que no siempre se nombra: «Celades no nos conocía a ninguno».
No lo planteó como una queja, sino como un plazo. Cree que el equipo va de menos a más y que está «a punto de dar con la tecla», y sostiene que ante el Girona y en Tenerife el Cádiz mereció más. Es, dicho por un futbolista, casi lo mismo que pidió su entrenador en la sala de prensa: tiempo.
Ucrania, Portugal, Sabadell y un entrenador que lo cambió de sitio
La entrevista también sirvió para ordenar su biografía, que hasta ahora se contaba a trozos. Nacido en Ucrania, se mudó con su familia a Portugal a los tres años por trabajo, y allí empezó a jugar en el equipo de su barrio, el Pedras Rubras. En 2008, con ocho años, la familia se instaló en España.
De ahí salió al Sabadell, el club en el que se formó y del que habla con una devoción llamativa: «Es un club que marcó mi comienzo, mi todo».
Y ahí está el dato que más explica su perfil actual: no siempre fue delantero centro. Jugó de mediocentro y después casi toda su etapa formativa de extremo izquierdo. Fue Óscar Cano, ya en el Sabadell, quien lo puso de nueve hace unos tres años porque estaba convencido de que esa era su posición.
Eso encaja con lo que Celades destaca de él, que no son los goles sino la movilidad. El propio jugador lo dice igual: se define por el trabajo, «que no lo negocio», y por ser «un delantero muy móvil», algo que, asegura, es lo que más incomoda a un central.
El Cádiz le sorprendió
Sobre su fichaje contó que el interés apareció fuerte y que su primera reacción fue de incredulidad: «El Cádiz no deja de ser un histórico del fútbol español, hasta me sorprendió». Los primeros meses los describió como «un poco rocambolescos» —pretemporada dura, buscar piso, adaptarse a necesitar coche para todo—, y del vestuario dijo lo que suele decirse de los grupos sanos: «La base de este equipo es que somos muy buenas personas».
Su deseo para el curso lo dividió en dos. Primero, meter goles. Después, y avisando de que no quiere ser conformista, «primero la salvación y luego me encantaría luchar por el playoff»: vivirlo con esta afición, dijo, «tiene que ser una locura».
Y cerró con un mensaje para el sábado, con el Leganés ya en el horizonte: pidió a la grada que vaya a animar «a muerte» y prometió que el equipo saldrá a por el partido.
El detalle que lo humaniza
La entrevista terminó con un juego: diez palabras en treinta segundos. Le tocó primero nombrar a diez delanteros que hubieran marcado con el Cádiz y ahí se atascó enseguida. Se nombró a sí mismo, dijo Negredo, Cris Ramos y Lucas Pérez, admitió que «realmente no he seguido tantísimo» y no consiguió acordarse del nombre del nueve del año pasado.
Con las películas de Disney lo resolvió sin despeinarse. Ahí sí llegó a diez.
Las citas están transcritas del vídeo y se han limpiado de muletillas y repeticiones propias del habla, sin alterar el sentido. La entrevista no la hicimos nosotros: la publicó el programa Crónica Cadista y aquí la contamos y la enlazamos.
Información original: Crónica Cadista.
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