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Universo Cadista

24 de septiembre de 2026 · gadesgadir

El trabajo que no se ve: así se alimenta la cantera del Cádiz

Un solo nutricionista para una cantera entera. Cristian García cuenta en el programa del club cómo se planifica el menú de la residencia, por qué la prioridad no es el rendimiento sino la educación, y qué se mide exactamente.

Montaje en el comedor de la residencia de la cantera del Cádiz, con las bandejas del menú y un plan nutricional en primer plano: 250 jugadores y 50 en residencia
La parte del trabajo de cantera que no sale en las crónicas. Montaje de Universo Cadista.

De la cantera se cuentan los goles y los ascensos. Casi nunca lo demás. Cristian García, nutricionista de la cantera del Cádiz, pasó esta semana por Hablamos de la Cantera, el programa del propio club, y explicó una parte del trabajo que no aparece en ninguna crónica.

Uno para todos

El punto de partida da la medida del asunto: una cantera de unos 250 chavales y un solo nutricionista. García lo reconoce sin dramatizar: “sí que es cierto que estoy solo, intentamos gestionar el trabajo de una forma un poquito especial”.

Esa forma especial consiste en priorizar. Su foco principal es el Mirandilla, el filial, y de ahí hacia abajo. Trabaja además codo con codo con Pepe, el nutricionista del primer equipo, al que describe como “mi guardián” y “mi consejero”: “cuando tengo algún problema que me cuesta saber cómo atajarlo, él me dice ve por aquí, ve por allá”.

Lo que de verdad persigue: educar

La parte más interesante de la entrevista es la que corrige la idea de que en una cantera se come como en un equipo profesional. No es así, y es deliberado.

Hasta cierta edad, dice García, “no nos enfocamos tanto en una alimentación profesional, sino más en educación nutricional”. Y no solo con los chicos: también “educar a los padres en cómo deberían comer para un buen rendimiento y sobre todo una educación nutricional para el futuro”.

Es decir, el objetivo declarado no es exprimir a un chaval de quince años, sino que salga de ahí sabiendo comer, juegue al fútbol o no. Poner las bases desde pequeño, en sus palabras, para que cuando crezcan lo tengan integrado.

La residencia, medio centenar de menús

El caso más complejo es el de la residencia, donde viven unos cincuenta jugadores y donde el club controla lo que comen a diario. García lo plantea como nutrición comunitaria: individualizar plato por plato sería inviable, y el trabajo en cocina, insostenible.

Lo que sí hace es preguntar. Pregunta a los chicos qué les gusta y qué no, y si un alimento no funciona habla con cocina y lo retira, buscando otro equivalente. Las prioridades que cita son tres: fruta y verdura, “que es lo más problemático, sobre todo en edad adolescente”; hidratos, “el sustento energético para el futbolista”; y proteína para el crecimiento y la recuperación.

Qué se mide, y para qué

La otra parte de su trabajo son las mediciones antropométricas, que se hacen a partir de cadete y alcanzan a cerca de la mitad de la cantera. Se marcan puntos anatómicos concretos para medir siempre en el mismo sitio, “para quitarnos ese error de que puede ser un fallo humano”, y se usa un plicómetro sobre seis pliegues: tríceps, subescapular, supraespinal, abdomen, muslo y gemelo.

El dato resultante se compara con estudios de futbolistas de la misma edad, y a partir de ahí se orienta al jugador. La finalidad que da García es doble y conviene citarla entera: “disminuir el riesgo de lesión y aumentar el rendimiento”.

El detalle de la hidratación

Con partidos a las cuatro de la tarde en Cádiz, la hidratación deja de ser un detalle. García explica que empieza mucho antes del partido, desde que se levantan, y que no basta con agua: hay que reponer sales, sodio y potasio, “ya sabemos que no solo sudamos agua”.

Y después del partido se pesa. La referencia que maneja es reponer alrededor del 150% del peso perdido: kilo y medio de líquido por cada kilo que se ha ido. Con un matiz que él mismo subraya: es muy individual, hay jugadores que apenas pierden peso y otros que superan los dos kilos.

Por qué esto cuenta

En una semana en la que todo lo que rodea al Cádiz va de organigramas y banquillos, conviene mirar abajo de vez en cuando. Una cantera no se sostiene solo con entrenadores: se sostiene con residencia, cocina, fisioterapia y gente que lleva años haciendo un trabajo que nadie aplaude.

Los chavales que salen de ahí son los que acaban en selecciones y, con suerte, en el primer equipo. Lo que come un chico de dieciséis años en la residencia de la Ciudad Deportiva no da titulares, pero forma parte de lo mismo.

Información original: Hablamos de la Cantera (Cádiz CF).

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