ANÁLISIS · 26 de octubre de 2026 · Redacción
Cinco claves del Cádiz 3-1 Ceuta: García Pascual cambia el partido y Borja enseña su lado práctico
El Cádiz ganó cuando peor pintaba. Una primera parte muy pobre, un cambio en el descanso que lo transformó todo, un Izeta decisivo y un final con demasiado sufrimiento. Estas son las cinco claves del estreno de Borja Jiménez.
Había que ganar como fuera, y el Cádiz ganó. No fue bonito ni ordenado durante noventa minutos: el Ceuta fue mejor en la primera parte y volvió a apretar en el tramo final. Pero entre medias hubo media hora de un equipo con otra cara, un cambio en el descanso que lo transformó todo y un 3-1 que saca al Cádiz del descenso. Desde la Torre de Preferencia, estas son las cinco claves del estreno de Borja Jiménez.
1. Una primera parte para olvidar
Los primeros 45 minutos fueron lo peor del Cádiz en mucho tiempo. Un equipo nervioso, impreciso en pases sencillos y sin ninguna llegada: un solo disparo, blando, a las manos de Pedro López. El Ceuta, que llegaba con solo cinco puntos, se adueñó de la pelota, fue creciendo y acumulando ocasiones, y el castigo llegó en el peor momento. Una mano de Manu Fernández dentro del área acabó en penalti y Bodiger lo transformó en el 45+1. Al descanso, pitos.
Borja Jiménez no la maquilló. En la sala de prensa la calificó de muy mala, reconoció que el equipo jugó con nervios y señaló que la semana había sido muy dura para los futbolistas, con el cambio de entrenador y lo ocurrido en el entrenamiento del jueves. Pero dejó claro que eso no es una excusa, porque son profesionales y el nivel tiene que ser siempre alto. Y añadió una advertencia: no pueden repetirse primeras partes así.
2. El descanso y García Pascual
En el descanso calentaron muchos. Salió uno: Álvaro García Pascual, por Vladys. Con él el partido cambió por completo. Fijó a los centrales, se ofreció, se asoció con los de banda y peleó cada balón. El Cádiz empezó a ponerse de cara en campo rival, que era justo lo que Borja buscaba con dos delanteros, y en seis minutos llegaron un poste de Antoñito y el empate de Ibon Sánchez.
Con el gol sigue reñido: falló un mano a mano que acabó en fuera de juego y, en el 58, le anularon el 2-1 por un fuera de juego milimétrico. Pero aportó lo que debe aportar un delantero de Segunda, ni más ni menos, y terminó con la asistencia del 3-1 a Borja Vázquez. Es su mejor argumento: hoy su pelea sí tuvo premio.
3. Izeta decide sin estar fino
Urko Izeta no hizo un gran partido. Perdió algún balón que provocó murmullos en la grada y todavía no se entiende del todo con sus compañeros en jugadas que deberían salir de forma automática. Y, sin embargo, decidió el encuentro. Suyo fue el robo que acabó en el gol anulado y suya la acción del penalti del 2-1. Un pase largo de Beñat le dejó en carrera; controló sin frenar, metió el cuerpo para que el defensa no pudiera cruzarse y forzó la falta de Caparrós.
Es un jugador intenso, para lo bueno y para lo malo, y se le nota la ansiedad por demostrar. Hay que exigirle más. Pero un futbolista capaz de ganar un partido sin estar enchufado tiene que estar en el campo, y más con lo que ha marcado esta temporada la delantera del Cádiz. Con Ibon por detrás puede formar una sociedad interesante.
4. Un entrenador práctico
La primera alineación de Borja ya dejó una pista de cómo piensa. Ezkieta volvió a la portería y el técnico lo explicó por su envergadura en el juego aéreo, en un partido en el que el Cádiz no iba a priorizar el juego con los pies. Elogió a los dos porteros y habló de una de las mejores porterías de la categoría. Damián entró en el doble pivote por su perfil de medio centro cercano a los centrales, el jugador más defensivo de la plantilla en esa posición. Y salió con dos puntas porque, con tan pocos días para preparar el partido, quería que los delanteros pusieran al equipo de cara.
No hay un libro único. Borja avisó de que habrá días de dos puntas y días de tres centrocampistas, porque le gusta que sus equipos tengan esa capacidad de adaptarse. También fue prudente con Javi Castro, que no entró en la convocatoria: el defensa había entrenado algunos días, pero sus sensaciones no eran buenas, y Borja prefirió frenarle para no perderle más tiempo. Era un partido importante, pero no el último.
5. Jugar con fuego tras el 2-1
Después del penalti de Antoñito, el Cádiz dio un paso atrás. Sin balón defendió con una línea de cinco que el propio Borja definió como algo falsa, con Arribas cerrando por dentro y Antoñito en el carril. Es lógico protegerse con ventaja, pero un bloque tan bajo le devolvió la iniciativa al Ceuta: diez córners y 24 remates en total, según LALIGA, y un par de jugadas en el área en las que pidió penalti y el árbitro no lo concedió.
Los cambios del 83 no lo arreglaron del todo. Por la banda de Juan Díaz llegó mucho peligro, aunque es un futbolista muy joven, con mucho margen y que ha crecido muy deprisa; la Copa puede venirle bien. Cristian, en cambio, dejó en sus diez minutos una entrada limpia que cortó una jugada peligrosa y señales esperanzadoras. Al final, la contra de Borja Vázquez cerró el partido en el 90+5. Ante la mayoría de rivales de la categoría, ese final tan cerca de la portería propia puede costar puntos.
Los nombres propios
Kovacevic firmó uno de sus mejores partidos de la temporada, el que más se pareció al central que ilusionó hace dos cursos: mejor físicamente, más intenso y más metido. Beñat mejoró respecto a Granada y dio el pase que acabó en penalti. La pareja Damián-Zárate es la que más equilibrio da, pero tiene que pesar más en el juego; los dos estuvieron imprecisos en la primera parte. Ibon marcó el empate y se va adaptando a jugar desde fuera hacia dentro, aunque su sitio natural está más por el centro. Vladys fue el sacrificado del descanso, en una primera parte en la que nadie se salvó.
Qué deja el Ceuta
Tres puntos que valen mucho más que el juego. El Cádiz llega a 10 y se coloca 18.º, fuera del descenso a la espera del Andorra-Burgos de esta noche. Borja insistió en que lo importante en esta categoría es ir paso a paso y en que es más fácil mejorar desde la victoria. Es cierto: el Cádiz se levantó cuando estaba en la lona. Ahora toca corregir lo que la segunda parte tapó.
No hay tiempo para descansar. El miércoles, la Copa en Chapín a las 21:00, con David Gil en la portería, y el lunes 2 de noviembre, visita a Mallorca.
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